Primer taller de Fotografía Comunal en Canta Gallo
¿Cuál es nuestra imagen y la del lugar donde vivimos? ¿Cuándo las mostramos y quiénes las crean? Estas fueron algunas de las preguntas que desde el inicio de nuestra relación con la Comunidad shipibo de Canta Gallo estuvieron presentes. El 1er taller de fotografía comunal es un aporte importante para responder, desde las manos y los ojos de un grupo de niños de esta comunidad, algunos aspectos de estas inquietudes. Y comenzamos reuniéndonos a observar fotos, a comentarlas recordando las que tenemos en casa, compartiendo en voz alta los momentos a los que nos transportan, las sensaciones que invocan, en fin, fueron momentos que como grupo hicieron que nos conozcamos mejor, en los que la fotografía iba tomando un rol especial. El trabajo práctico se hacía esperar en definitiva ¿de verdad vamos a tomar fotos? preguntaban. Tener la cámara, enfocar y disparar se convertía entonces en uno de los momentos más emocionantes, luego había que mostrarlas y reconocerse, en seguida el inicio del proceso de la selección, comparar la foto, viendo si los convence o no, pensando si era lo que esperaban, dejándose llevar también por lo inesperado.
Tomar fotos con un promedio de 20 niños -de entre los 8 y los 13 años- y gracias a los grupos de fotógrafos colaboradores ha sido una experiencia que puede compararse tal vez con la pintura, me refiero a lo que sucede cuando los colores se ponen a disposición de los niños, no importa mucho el soporte ni el medio, algo se apodera de sus ganas de ir por ellos y usarlos. Es importante señalar el trabajo en equipo y la importancia del compromiso inicial para terminar lo que se comienza, sin él no hubiéramos logrado concluir el taller. Así es que se conformaron 3 grupos, Los increíbles de la Selva, Los periodistas investigadores y Corazón de la Selva, no habían cámaras para todos y ello implicaba tener turnos, definir las rutas, asimismo controlar el número de fotografías disponibles, respetar las decisiones del otro. En el taller esa posibilidad partió de un juego de exploración y composición donde tomamos más de 300 fotografías desde la mirada de estos niños, itinerantes varios pues unos se iban quedando por los caminos de la Canta Gallo y otros se iban sumando cuando veían a los grupos del taller paseándose por la comunidad tomando fotos, registrando, recordando y proponiendo imágenes sobre el lugar en donde viven.
El taller El álbum fotográfico de nuestra comunidad, es una puerta abierta para conocer Canta Gallo, una comunidad dentro de la ciudad. Las realidades que en ella se juntan, sus caras, sus casas, talleres, baños, el río Rímac, su medio. Las imágenes hablan por sí solas y éstas, al pertenecer al presente inmediato, nos interpelan sobre cómo vivimos nuestra ciudad, nuestra diversidad y las condiciones de un lugar llamado Canta Gallo.
Helder Solari